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Nada te turbe; Allah es tu señor

Nada te turbe; Allah es tu señorNada te turbe; ya que Allah (Enaltecido y exaltado sea) te defiende y los ángeles piden perdón por ti; los creyentes comparten contigo tus súplicas en cada plegaria; el Profeta (B y P) intercederá por los creyentes; el Corán está repleto de promesas verdaderas; y por sobre todas las cosas, está la misericordia de Allah (Enaltecido y exaltado sea), el Más Misericordioso.


Nada te turbe; pues una buena acción se multiplica por diez, por setecientos, o incluso más, mucho más. Y, por otro lado, la mala acción se registra sin aumento ni multiplicación, y tu Señor puede perdonar incluso eso. ¡Cuántas veces somos testigos de la generosidad de Allah (Enaltecido y exaltado sea), generosidad sin paralelo alguno!

Nada te turbe; pues eres de los que no asocian compañeros a Allah, creen en la verdadera religión y aman a Allah (Enaltecido y exaltado sea) y a Su Mensajero (B y P). Además, te arrepientes de tus malas acciones y te regocijas con tus buenas obras; posees mucho bien mas no lo puedes comprender.

Nada te turbe; pues puedes establecer en tu vida cierto equilibrio y armonía. Un Hadiz dice:

“Cuán maravilloso es el estado del creyente. ¡Todos sus asuntos son buenos para él! Y esto sólo es para el creyente. Si tiene motivos para estar feliz es agradecido, y eso es bueno para él. Y si se ve afligido por las dificultades es paciente, y eso es bueno para él”.

De Nada te turbe por Aied El Qarany

Las estrategias de Shaitán para desviar al creyente

La enemistad entre el ser humano y Shaitán se remonta a una situación que tuvo lugar hace ya mucho tiempo. Debemos regresar al día en que Allah creó a Adán, antes incluso que Allah insuflara en él Su espíritu. Shaitán pasando cerca de Adán dijo: "Si te es dado dominio sobre mí, te desobedeceré. Y si me es dado el dominio sobre ti, te destruiré".

Cuando Allah insufló en Adán su espíritu, pidió a los ángeles que se postraran ante él. Shaitán que adoraba hasta entonces a Allah junto a los ángeles celestiales, fue incluido en la orden. Pero Shaitán se consideró a sí mismo superior, y por orgullo se negó a postrarse ante Adán.

“Allah le preguntó: ¿Qué te impidió hacer la reverencia cuando te lo ordené? Respondió: Yo soy mejor que él, pues a mí me creaste de fuego y a él de barro”. (7: 12)

Es decir que Shaitán fue el primero en discriminar por el origen de una persona, y entonces concluimos que cualquier persona que discrimine a otra por su color, idioma, nacionalidad, creencia, etc. se encuentra siguiendo el ejemplo de Shaitán. Dijo nuestro Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “Las personas provienen de Adán y Adán proviene del barro. El árabe no es superior al no árabe, ni el blanco es superior al negro, excepto por la piedad (taqwa)”. Y la piedad se encuentra dentro del Corazón, tal como dijo el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): “La piedad se encuentra aquí” señalando su corazón.

Entonces cuando Adán abrió sus ojos, encontró el respeto de los ángeles postrados a sus pies. Pero también encontró a un gran enemigo, desafiándolo a él y a sus descendientes e incitándolos a la autodestrucción y al desvío. Entonces el maldito hizo la promesa que desencaminaría la descendencia de Adán.

“Dijo [Shaitán]: Por haberme descarriado acecharé a los hombres para apartarlos de Tu sendero recto. Procuraré seducirles por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda; y verás que la mayoría de ellos no serán agradecidos”. (7: 16-17)

Shaitán no se presenta ante la persona y le dice: “Deja de comportarte correctamente y comete todos los pecados para que te cuentes entre los miserables de esta vida y en el Más Allá”. Porque si así se comportara, nadie lo seguiría. En cambio, utiliza distintos métodos sutiles para engañar a los creyentes, que si el creyente no los sabe reconocer, puede llegar a desviarse del camino correcto.

Las estrategias pueden dividirse en dos categorías.

Primero, cuando  cambia las apariencias de la realidad, haciendo parecer lo bueno malo y lo ilícito lícito y  segundo, explotando las debilidades propias del ego del ser humano.

La primera categoría: el cambiar la apariencia de la realidad, puede dividirse en ocho estrategias:

1)      Embellecer lo perjudicial

2)      Falsas promesas y esperanzas

3)      Shaitán aparece como un consejero sincero

4)      Shaitán hace olvidar a la persona aquello que le es beneficioso

5)      Los embriagantes

6)      Las apuestas

7)      La idolatría

8)      Intentar conocer el futuro

La segunda categoría: explotar las debilidades propias del ego.

Este grupo tiene 7 estrategias:

1)      Tomar una posición extrema

2)      Impedir al siervo actuar usufructuando la comodidad y la pereza

3)      Infundir miedo en los corazones de los creyentes

4)      Seducir al ego a través de los deseos y las pasiones

5)      Generar dudas en el corazón

6)      Las debilidades del ego

7)      La indiferencia a practicar aquello es obligatorio

Primer Grupo: Cambiar las apariencias de la realidad

1) Embellecer lo perjudicial

Uno de los métodos que usa Shaitán para desviar a la humanidad es hacer que lo falso tome la apariencia de la verdad, y que la verdad, aparezca como falso. Para esto puede incitarnos a llamar por nombres agradables a pecados y malas acciones, al igual que presentarnos una realidad falsa y convencernos que es el camino al cual debemos seguir. Siempre intentará hacer que los hombres prefieran lo falso y sientan aversión por la verdad, hasta que la persona finalmente se sienta inclinada hacia los pecados y se aleje de la verdad. El propio Shaitán le dijo a Allah:

“Dijo: ¡Señor mío! Por haberme descarriado, les seduciré y descarriaré a todos. Excepto a quienes de Tus siervos hayas protegido”. (15: 39-40)  

Explicando esto, Ibn Al Qaim escribió:  

“Su estrategia es subyugar la mente hasta engañar a la persona. Nadie se encuentra a salvo de sus estrategias, excepto quien Allah proteja. De esta manera embellece exteriormente lo que lo perjudica hasta hacerlo parecer beneficioso para él. Asimismo le hace huir de actos para él beneficiosos hasta que piense que son perjudiciales para él. Shaitán es quien embruja la mente hasta que se abandona a deseos y desvíos. Les hace seguir todos y cada uno de los caminos del descarrío, llevándolos a la destrucción. Atrayéndolos finalmente a la adoración de ídolos, la ruptura de las relaciones familiares y tantos otros. Les promete la victoria, el Paraíso. Los insta al rechazo de los atributos de Allah, de Su trascendencia, Su palabra revelada en sus libros, con la excusa de no caer en el antropomorfismo. Les incita al abandono de ordenar el bien y prohibir el mal, engañándolos con un erróneo entendimiento de la aleya “¡Oh, creyentes! Velad por vuestras propias almas”. (5: 105) e incitando a volver la espalda a cuanto ha traído el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) con la excusa de seguir ciegamente a los juristas (Al-Taqlid) y que es suficiente seguir el dicho de cualquiera que sabe un poco más”.[2]

De igual forma podemos ver hoy en día a los aliados de Shaitán, seguir la misma estrategia para desviar a las personas. Invitan a la gente a presenciar películas que insultan el honor y la dignidad, e involucran a las personas en cosas prohibidas. Como esos anuncios que instan a las personas a guardar su dinero en los bancos y a beneficiarse de los intereses usureros del dinero, en nombre del “progreso económico”. O como los anuncios que para vender desde un automóvil hasta pasta de dientes, que usan el cuerpo de la mujer y su desnudes. Son éstos los que llaman a las personas que se aferran a los valores de la religión: “atrasados”, “de generaciones pasadas” o “anticuados”.

Todo esto forma parte de la estrategia de Shaitán desde el tiempo de Adán, mostrando lo falso de una manera bonita y correcta, y mostrando la verdad como algo desagradable con el objetivo de que las personas lo rechacen.

“¡Por Allah! Enviamos Mensajeros a las naciones que te precedieron, pero Satanás también les hizo ver sus malas acciones como buenas”. (16: 63)

Si la persona considera lo falso como verdadero y correcto, terminará  esforzándose por todos sus medios para difundir y apoyar tal “verdad” aunque termine llevándolo a su propia destrucción.

Dice Allah en el sagrado Corán: “Diles: ¿Queréis que os indiquemos quiénes son, por sus propias obras, los más perdedores? Aquellos cuyos afanes se malograron en la vida mundanal mientras creían haber obrado el bien”. (18: 103-104)

Estas personas se esforzarán arduamente para apartar a la gente del camino de Allah, luchando denodadamente contra los creyentes. ¡Porque realmente creen que están siguiendo la verdad y la guía! Como aquellos, que con buena intensión, pero sin comprender el Islam quieren “liberar” a la mujer musulmana del Hiyab, porque Shaitán les ha engañado haciéndoles creer que lo llevan por opresión de sus maridos.

“Y ellos, en verdad, los apartan del camino, pero piensan que están bien encaminados”. (43: 37)

Esta es la idea que domina a los incrédulos, haciéndoles preferir esta vida, y apartándose del Más Allá. Dijo Allah en el Corán:

“Y les asignamos compañeros, que engalanaron su presente y su pasado”. (41: 25)

Esos compañeros son demonios. Que embellecen a sus ojos todos los asuntos de esta vida mundana, haciéndola tentadora.

Con respecto a darle nombres nuevos a pecados y malas acciones antiguas y conocidas, es una técnica que Shaitán usa para  incitar a las personas a tomar parte en ellos mostrando una realidad falsa.

2) Falsas promesas y esperanzas

Shaitán hace falsas promesas para así desviar a las personas y distraerlas. Dijo Allah en el Corán:

“Les hace promesas y les da falsas esperanzas, pero Satanás no les promete sino algo ilusorio”. (4: 120)

En su batalla contra los creyentes, promete ayuda, honor y victoria. Pero luego abandona a sus aliados dejándolos  solos.  

“Y Satanás les hizo ver bueno lo que hacían, y les dijo: Hoy nadie os vencerá, yo estoy próximo a vosotros; pero cuando los dos bandos se avistaron, se volvió sobre sus pasos y dijo: Yo no soy responsable de vosotros”. (8: 48)  

Promete a los ricos más riquezas y posesiones en esta vida y el Más Allá ahogándolos en su materialismo, haciéndoles creer que su riqueza es sinónimo de impunidad y preferencia, y que con ella podrán comprar también un lugar preferencial después de la muerte. Dice en el Sagrado Corán parafraseando a un incrédulo con este pensamiento:

“Tampoco creo que jamás llegue la hora [del Día del Juicio]. Y si llego a ser resucitado seguro tendré un viñedo mejor que éste”. (18: 36)

El ser humano se preocupa y absorbe en sus sueños e ilusiones, sueños que no existen en el mundo real. Sin realizar cuanto le es beneficioso, abandonándose a sus sueños y esperanzas.

3) Aparece como un consejero sincero

Shaitán incita al hombre a desobedecer a Allah alegando dar consejo sincero. Así fue como juró a Adán diciéndole:

“Y les juró: Yo os aconsejo para vuestro bien”. (7: 21)

Wahb Ibn Munabbih relató una historia muy interesante que evidencia esta estrategia:  

“Hubo una vez un monje piadoso del pueblo de Israel. Era la persona más piadosa de su época. Había tres hermanos que tenían una hermana joven. Al ser llamados para acudir a la guerra, no supieron con quien dejar a su hermana. Acordaron entonces dejarla a cargo de esta persona piadosa, porque confiaban en él. Entonces fueron para preguntarle si podían dejarla con él. Ella estaría en el edificio contiguo al suyo y a su cuidado, hasta que ellos volvieran de la guerra. En un principio el piadoso se negó y buscó refugio en Allah de ellos y de su hermana. Pero persistieron hasta que finalmente aceptó. Les dijo: ‘Dejadla en la casa contigua a mi lugar de culto’.

La joven permaneció junto al lugar de culto del piadoso por algún tiempo. Él dejaba la comida para ella ante la puerta, cerraba con llave su puerta y volvía a su lugar de culto. Entonces le avisaba que podía salir de la casa y tomar la comida. Fue entonces cuando Shaitán se le acercó de manera imperceptible, animándolo a que la tratara más amablemente. Le dijo que no era bueno dejar que la mujer saliese de su casa durante el día porque algún hombre podría molestarla. Que sería mejor que él mismo llevase la comida hasta su puerta, porque sería una obra piadosa en su favor. Así fue que comenzó a llevar la comida hasta su puerta, pero sin hablarle.

Entonces Shaitán vino nuevamente y lo animó a hacer buenas obras y conseguir más bendiciones. Le dijo: ‘Si llevaras la comida hasta dentro de su casa conseguirías mayor recompensa’. Continuó animándolo durante algún tiempo hasta que el siervo comenzó a llevar la comida hasta dentro de la casa.

Entonces Shaitán vino nuevamente y lo animó a que hiciese el bien. Le dijo: ‘Si hablaras con ella, aliviarás su miedo, angustia y soledad’. Así fue que comenzó a hablar con ella desde su lugar de culto.

Pero una vez más Shaitán volvió. Le dijo: ‘Si bajas hasta la puerta de tu casa, y ella hasta la puerta de su casa mientras hablan, será más reconfortante para ella’. Continuó animándolo hasta que accedió a bajar y sentarse ante su puerta para hablar con ella. La muchacha salía de su edificio y se sentaba delante de su puerta y hablaban durante algún tiempo.     

Entonces Shaitán vino nuevamente y lo animó a que se esforzara todavía más en conseguir recompensas por tratarla bien. Le dijo: ‘Si salieras de tu lugar de culto y te sentaras cerca de su puerta sería más confortable para ella’. Y continuó exhortándolo hasta que lo hizo. Entonces Shaitán vino de nuevo. Esta vez le dijo: ‘Si entras en su casa y hablas con ella, y no haces que se muestre en público será incluso mejor para ti’. Continuó exhortándolo hasta que entró en su casa, pasando el día entero hablando con ella. Pero cuando la noche llegaba, volvía a su lugar de culto.

Entonces Shaitán vino una vez más y comenzó a susurrarle sobre su belleza y tentándolo, hasta que el monje tocó su pierna y la besó. Pero Shaitán continuó susurrándole hasta que finalmente mantuvieron relaciones sexuales y ella quedó embarazada y dio a luz a un niño. Entonces Shaitán le dijo al monje: ‘¿Comprendes lo que los hermanos de la joven harán contigo cuando vean que ha dado a luz un hijo tuyo? No sabes si expondrán a la luz tu acción. Debes matar al niño para ocultar el asunto, ya que ella no contará nada por temor a que sus hermanos sepan lo que han hecho’.

Pero Shaitán volvió y le dijo: ‘¿Acaso piensas que ella ocultará a sus hermanos lo que hiciste con ella, y que mataste a su hijo? Debes matarla y enterrarla con su hijo’. Y continuó incitándolo hasta que la mató y la enterró junto a su hijo. Colocó sobre la tumba una piedra enorme y niveló el suelo. Entonces volvió a su lugar de culto y se dedicó a la oración. Permaneció así un tiempo hasta que los hermanos regresaron de la guerra. Cuando fueron donde el monje y preguntaron por su hermana, éste comenzó a lamentar su pérdida y llorar pidiendo misericordia por ella. Les dijo: ‘Ella era la mejor de las mujeres y aquella es su tumba’. Los hermanos fueron hasta la tumba y lloraron por su hermana pidiendo a Allah que tuviera misericordia de ella. Estuvieron ante la tumba durante unos días y luego volvieron a sus familias. Cuando sobrevino la noche y se durmieron Shaitán se presentó en sus sueños con la apariencia de un viajero. Comenzó con el hermano mayor, preguntándole por su hermana. Éste le dijo lo que el monje les había contado y cómo les había mostrado su tumba. Entonces Shaitán desmintió al monje diciendo: ‘No dijo la verdad, sino que ella quedó embarazada de él y tuvo un hijo. Pero luego mató a ambos y los enterró por temor a vosotros. Los enterró en un agujero que hizo en el lado derecho de la puerta de la casa que ella habitaba’. Y dijo lo mismo en el sueño de los otros dos hermanos.

Cuando los hermanos despertaron, quedaron sorprendidos de lo que habían visto. Cuando se encontraron dijeron: ‘Anoche tuve un sueño terrible’ y se contaron mutuamente lo que habían visto.

El hermano mayor dijo: ‘Ese sueño es una pesadilla, ignórenlo’. Pero el más joven dijo: ‘No lo dejaré pasar, iré a ese lugar a investigar’. Así fue que fueron hasta el lugar descrito ante la puerta y al excavar encontraron a su hermana y su hijo enterrados como les había dicho. Al preguntarle al monje, éste confesó reconociendo lo que Shaitán les había dicho. Así que salió de su lugar de culto para ser juzgado.

Cuando lo ataron al madero para ejecutarlo Shaitán se apareció ante él y le dijo: ‘Ahora sabes que yo fui quien te tentó con la joven para que quedara embarazada y luego la matases junto a su hijo. Si me obedeces hoy y descrees de Allah, quien te creó y formó, yo te rescataré de esta dificultad, si inclinas el cuello ante mí en señal de postración’. El monje descreyó de Allah, inclinando su cuello, y fue en ese momento en que fue ejecutado, muriendo en la incredulidad”. [3]

“Son como Satanás cuando dice al hombre: ¡No creas! Y, cuando ya no cree, dice: Yo me desentiendo de ti”. (59: 16)

De la historia anterior podemos concluir que Shaitán para desviar a las personas no solo les hace creer que es un consejero sincero, pero que los lleva a través de un desvío gradual, paso a paso. Shaitán no se agobia ni se cansa de susurrar a los hombres. Cada vez que la persona comete un pecado, lo insta para que caiga en uno mayor, sin detenerse, hasta lograr la destrucción de la persona. Ésta es la metodología que Allah ha destinado para la creación. Si ellos se desvían del camino de Allah, Él le permite a Shaitán tomar control sobre ellos.

“Pero cuando se desviaron, Allah desvió sus corazones”. (61: 5)

4) Hace olvidar aquello que es beneficioso

Shaitán adoptó este método con Adán. Insistió susurrándole hasta que finalmente olvidó lo que su Señor le había ordenado.

“Habíamos antes pactado con Adán, pero se olvidó, y no vimos en él resolución”. (20: 115)

Allah prohibió a Su Mensajero (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)  así como a sus Compañeros que se sentaran en cualquier reunión en la que se hicieran burlas sobre el Islam, pero Shaitán hace olvidar lo que Su Señor ordena, por lo que algunas personas terminan sentándose con gente que se burla de la religión.

“Cuando veáis que se burlan de Nuestros signos, no os quedéis reunidos junto a quienes lo hacen hasta que cambien de conversación. Pero si Satanás os hace olvidar [y permanecéis con ellos], ni bien lo recordéis no permanezcáis reunidos con los inicuos”. (6: 68)

En situaciones como estas el musulmán debe respetarse a si mismo y honrar el sentimiento de su corazón hacia el Islam y retirarse de esas reuniones hasta que se cambie de tema, para evidenciar a esas personas que tan importante es para nosotros que se respete al Islam.

5-8) Los embriagantes, las apuestas, la idolatría e intentar conocer el futuro

Dijo Allah en el Corán:

“¡Oh creyentes! Los embriagantes, las apuestas, las ofrendas [a los ídolos] y consultar la suerte con flechas son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito”. (5: 90-91)

“El alcohol” hace alució a todo tipo de embriagante o droga. “Los ídolos” son todo lo que es adorado en lugar de Allah, ya sean piedras, árboles, estatuas, tumbas, etc. “Consultar la suerte” son maneras de consultar el futuro o el destino. Los árabes paganos utilizaban lanzas, flechas o guijarros, pero cualquier elemento que sea usado con este propósito tiene el mismo veredicto. Escribían en uno de estos elementos: “Mi Señor me ordena hacerlo” y en otro: “Mi Señor me ordena abandonar ese asunto”. Por lo que antes de tomar una decisión (relacionada con el casamiento, viajes, etc.) se dirigían donde el adivino y este les daba a escoger al azar una de las flechas de un receptáculo y después de leer el mensaje que contenía actuaban en consecuencia.

Shaitán insta a las personas a caer en estos actos, porque todos representan desvío en si mismos, provocando en quien los comete resultados perniciosos. Por ejemplo, el alcohol produce la pérdida de la conciencia, por lo que la persona comete en estado de ebriedad actos prohibidos y abandona la obediencia a Allah y puede causar perjuicios a otras personas. Ibn Kazir, en su comentario del Corán, citó las palabras de ‘Uzmân Ibn ‘Affân (Allah se complazca con él): “Apartaos del alcohol porque es la madre de todos los males. Hubo en los tiempos que os precedieron un hombre que se apartó de la gente para adorar a Allah. Una  mujer lo deseaba, entonces envió a su sirvienta para solicitarle su presencia a fin de ser testigo en un asunto. Cuando éste llegó a la casa, ingresó a un cuarto donde se encontraba la mujer con un niño y una jarra de vino. Ella le dijo: ‘Juro por Allah que no te solicité para que fueras testigo de algo, sino para que mantuvieras relaciones sexuales conmigo, o mataras a este niño o bebieras de este alcohol. Entonces (suponiendo que era lo menos perjudicial) tomó una copa y la bebió, pero luego pidió más de beber. Y no dejó de beber hasta que finalmente fornicó con ella y mató al niño. El alcohol y la fe nunca podrán permanecer juntos en una misma persona, por lo que uno de ellos abandonará a la persona rápidamente”.[4]

Las apuestas también son una enfermedad peligrosa, adictiva, tanto como el alcohol. Quien se involucra le es muy difícil librarse del hábito. Se desperdicia tiempo y dinero. Crea sentimientos de odio y envidia, y empuja a las personas a cometer actos prohibidos.

Shaitán anima a la construcción de estatuas y tumbas para que sean, con el pasar del tiempo, objetos de adoración. El culto a estatuas e ídolos ha estado presente tanto en tiempos pasados como en nuestros días. Los politeístas, adoran a estas representaciones al pedirles por sus necesidades. Les suplican en momentos de dificultad, se dirigen a ellos durante momentos de aflicción ofreciéndoles votos y promesas. Son muchas las personas que se han desviado de esta manera, tal como dijo orando el Profeta Abraham (la paz sea con él) a su Señor:

“...protégeme a mi y mis hijos, de que adoremos ídolos. ¡Señor! En verdad, ellos extraviaron a muchos hombres...” (14: 35-36)
Cuando escuchamos esta aleya, y nos damos cuenta que era el Profeta Abraham pidiendo a Allah que lo proteja de los engaños de Shaitán que lo hagan caer en alguna forma de idolatría, ¿cómo podríamos nosotros sentirnos seguros? Nosotros debemos buscar conocer en detalle el monoteísmo y las distintas formas de idolatría para no caer en esta peligrosa trampa de Shaitán, porque como sabemos Allah perdona todos los pecados excepto uno, y ese es la idolatría, tal como dice en el Sagrado Corán:

“Allah no perdona que se Le atribuyan copartícipes, pero perdona fuera de ello a quien Le place. Quien atribuya copartícipes a Allah se habrá desviado profundamente”. (4:116)

En cuanto a intentar conocer los secretos que depara el futuro, esto pertenece al oculto (gaib) y por lo tanto, son algo que sólo Allah conoce. Es por esta razón que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)  enseñó a los musulmanes a orar Salât Al- Istijârah (oración para pedir el bien) y a pedir a Allah que los guíe para escoger lo más correcto y beneficioso, cualquiera sea el plan que proyecte para el futuro. ¡Le pedimos a Allah que nos guíe a la mejor de las opciones!  

Intentar conocer el futuro a través de medios azarosos como las flechas, la borra del café y demás, jamás llevarán a la verdad. Consultar estos medios es una señal de falta de inteligencia.

Similar a eso es quien usa “la mano de Fátima” para protegerse del mal de ojo, o quien cree que por colocar un cartel con la aleya del trono en la puerta de la casa, la envidia y el mal no perjudicarán ese hogar. O como el caso de quienes leen el horóscopo y basan sus decisiones personales en los augurios de buena o mala suerte.

Como hemos visto en este primer grupo, Shaitán cambia las apariencias de la realidad, haciendo parecer lo bueno malo y lo ilícito lícito  través de ocho estrategias:

1)      Embellecer lo perjudicial

2)      Falsas promesas y esperanzas

3)      Aparece como consejero sincero

4)      Hacer olvidar aquello que es beneficioso

5)      Los embriagantes

6)      Las apuestas

7)    La idolatría

8)    Intentar conocer el futuro

Segundo Grupo: Explotar las debilidades propias del ego del ser humano

1) Tomar una posición extrema

Ibn Al-Qaim describió perfectamente este punto cuando dijo:

“Siempre que Allah ordena algo, el demonio insta a que la gente tome una de las dos posiciones extremas respecto al tema: negligencia o exageración. No le importa a Shaitán por cual de estos dos errores tome partido la persona. Busca en el corazón de la persona y si encuentra en él apatía y negligencia, trata de sacar ventaja mostrándole infundadas dificultades para que se abstenga. Lo ataca con la pereza y la apatía. Le abre la puerta a las diferentes interpretaciones (ta’wil), logrando que la persona deje de practicar obras virtuosas a favor suyo o de la sociedad.

Pero si por el contrario Shaitán encuentra en el corazón del siervo que es cauto, serio, con mucha disponibilidad y responsabilidad, incita a la persona a esforzarse demasiado, haciéndose las cosas difíciles a sí mismo. Lo convence de que lo que está haciendo no es suficiente. Que sus ambiciones deben ser mayores. Que debe trabajar más que todos. Que no debe dormir cuando ellos duermen. Que no debe romper su ayuno cuando otros lo hacen. Que no debe descansar cuando ellos descansan. Que si otros lava sus manos y rostro tres veces, él debe lavarlos siete veces. Que si otros hacen el Wudú (ablución) para la oración, él debe hacer el Gusl (tomar baño). Y lo incita a otros actos similares de exageración. Haciendo que se desvíe del camino recto del mismo modo que hizo con la primera persona.

La intención de Shaitán para ambos es mantenerlos alejados del camino recto. El primero haciendo que no se acerque y el segundo haciendo que se extralimite”.[5]

2) Impedir al siervo actuar usufructuando la comodidad y la pereza

Al-Bujari transmitió de Abu Hurairah (Allah se complazca con él) que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)  dijo: “Mientras duermen, Shaitán ata tres nudos en la nuca. Golpea sobre cada uno de ellos diciendo: ‘La noche es larga, continúa durmiendo’. Cuando la persona despierta, si recuerda a Allah, se desata uno de los nudos. Si realiza la ablución, el segundo nudo se desata. Si realiza una oración todos los nudos terminan de desatarse. Después de esto la persona se sentirá enérgico y feliz por la mañana. Pero si no hace estas cosas se levantará apático y perezoso”.[6]      

La pereza y la apatía son dos herramientas poderosas de Shaitán contra el ser humano. A través del susurro inculca el amor a la pereza y a posponer todas las actividades beneficiosas, insinuando que todavía hay tiempo para hacer esas obras en el futuro.

Ibn Al Yauzi dijo:

“Cuántos judíos y cristianos han visto con buenos ojos y han amado al Islam en su corazón. Pero Shaitán ha interferido diciendo: ‘No te apresures. Medita más sobre el asunto’. Y ellos posponen su conversión hasta que finalmente mueren en la incredulidad. De la misma manera insta al pecador a posponer su arrepentimiento.

¡Cuántos decididos a hacer algo lo han pospuesto! Como el sabio determinado a dar sus enseñanzas, cuando Shaitán le susurra: “Descansa algún tiempo más” o como el siervo de Allah que se despierta por la noche para orar, y Shaitán le dice: “Todavía tienes tiempo para seguir durmiendo”. Shaitán no ha de detenerse en su trabajo de hacer amar a las personas la pereza y el posponer sus intenciones de realizar buenas acciones, porque desea que la gente confíe sólo en esperanzas y sueños.

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Diálogo entre un incrédulo y un niño musulmán

Hubo una vez un hombre que era un enemigo del Islam. El tenía tres famosas preguntas que hasta entonces nadie había contestado. Ningún sabio de Bagdad podía contestar sus tres preguntas... lo que le permitía mofarse del Islam abiertamente. Constantemente ridiculizaba al Islam y a los musulmanes.

Un día, un niño pequeño, de unos diez años, se acercó y escuchó a este hombre gritando y vociferando contra los musulmanes en la calle. Estaba retando a la gente para ver si alguien podía contestar a las tres preguntas. El niño se paró y escuchó atentamente, entonces decidió que el aceptaría el reto. Se acercó hacia el hombre y le dijo: "Yo acepto tu reto".

El hombre se rió del niño y volvió a mofarse de los Musulmanes diciendo: "Un niño de 10 años es él unico que se enfrenta a mí. ¿Es todo lo que vuestra gente tiene que ofrecer????"

El niño, con paciencia, reiteró sus palabras. El aceptaría el reto del hombre, y con la ayuda y guía de Allah, saldría triunfante. El hombre finalmente aceptó (suponemos que muerto de risa).

Todos los habitantes de la ciudad se arremolinaron alrededor de una pequeña colina, no muy alta, donde tenían lugar los debates públicos. El hombre se colocó en lo alto y en voz alta expuso su primera pregunta:

"¿Que está haciendo vuestro Dios ahora mismo?"

El niño pensó y meditó durante un ratito, y luego le dijo al hombre que descendiese de lo alto, para que el pudiera subir a contestar la pregunta.

El hombre dijo, "¿Qué? ¿Quieres que yo baje?"

El niño contestó, "Sí, necesito contestarte, ¿no es cierto?".

El hombre bajó, y el pequeño, con sus diminutos pies, subió a la
colina. La réplica del niño fue la siguiente:

"Ya Allah, el Todopoderoso. Sé mi testigo enfrente de toda esta gente. Tu voluntad ha sido que un Kafir descendiera a un nivel bajo y elevar sobre él a un Musulmán".

La multitud que les rodeaba rugió "Allah-hu-akbar!!!"

El hombre estaba humillado, pero lleno de rencor hizo su segunda pregunta: "¿Qué existió antes que vuestro Dios?"

El niño pensó, y pensó. Luego le pidió al hombre que contará hacia atrás; "Cuenta atrás desde 10"

El hombre contó... "10, 9 ,8 , 7 , 6, 5, 4, 3, 2, 1,0" Y se detuvo.

El niño le preguntó: Que viene antes del cero?

Y el hombre le contestó: "No sé... Nada"

El niño dijo: "Exactamente. Nada había antes de Allah, porque Allah es Eterno y Absoluto.

La multitud gritó de nuevo: "Allah-hu-akbar!!!!"

El hombre, ahora completamente frustrado, hizo su última pregunta. "Hacia qué dirección está vuestro Allah" (ya no dijo Dios, dijo Allah).

El niño pensó, y pensó y pensó....

Por fin, pidió una vela, y se la trajeron rápidamente. El bendito niño, se la pasó al hombre y le dijo que la encendiera.

Consejos islámicos

¡No hables de tu dinero ante el pobre!

¡No hables de tu salud ante el enfermo!

¡No hables de tu fuerza ante el débil!

¡No hables de tu felicidad ante el triste!

¡No hables de tu libertad ante el prisionero!

¡No hables de tus hijos ante el estéril!

¡No hables de tu padre ante el huérfano, porque aumenta su dolor!

!Haz balance a tus palabras en todos los asuntos de tu vida!

!Haz de cuidar los sentimientos de los otros y controlar tu carácter!, para que no venga el día en el que te veas solo con tu herida.

¡No juegues con las heridas de los otros, para que no venga el dia en el que encuentres a alguien que juegue con los tuyos!

Escrito por El difunto Dr. Ibrahim El Feky

Traducido por Bassant Magdy

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Disfruta la vida y no dejes el trabajo de hoy para mañana

Disfruta la vida y no dejes el trabajo de hoy para mañanaDisfruta la vida y no dejes el trabajo de hoy para mañana

Robert Louis Stevenson dijo:

“Toda persona puede realizar sus tareas cotidianas, sin importar lo difíciles que sean, y toda persona puede vivir felizmente su día hasta que se ponga el sol: ese es el significado de la vida”.

Stephen Leacock relató lo siguiente:

“El niño dice: ‘cuando sea adolescente’. El adolescente dice: ‘cuando sea adulto’ y cuando llega el momento, dice: ‘cuando me case’. ¿Y qué pasa después del matrimonio? ¿Y qué pasa después de todas esas etapas? Nuestro pensamiento sigue constantemente el flujo natural de lo que viene luego: ‘cuando me jubile’.

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