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DEFINICIÓN DE AYUNO (SIAM), SU CONDICIÓN EN EL DERECHO ISLÁMICO Y SUS VIRTUDES

DEFINICIÓN DE AYUNO (SIAM), SU CONDICIÓN EN EL DERECHO ISLÁMICO Y SUS VIRTUDES

Alá ha prescrito distintos ritos para probar quiénes de Sus siervos siguen sus propios deseos y quiénes obedecen Su mandato. Así pues, ha establecido algunos ritos que incluyen abstenerse de ciertas cosas deseadas por el ser humano, como el ayuno que consiste en abstenerse de tres acciones amadas con la intención de complacer a Alá: comer, beber y tener relaciones sexuales.

 

Otros ritos de adoración, en cambio, implican desprenderse de cosas queridas, como es el caso del Zakat y las demás limosnas, que consisten en dar en caridad con la intención de complacer a Alá algo muy querido para el ser humano: los bienes materiales. Para algunos humanos es más fácil desprenderse de 500 dólares que ayunar un día entero; para otros es al revés, prefiriendo el ayuno a la limosna. Por este motivo es que Alá ha diversificado los ritos de adoración.

 

La rectitud del corazón

La rectitud del corazón y su bienestar dependen de la entrega total a Alá. Sin embargo, la interferencia del alimento, la bebida, la charla, el sueño y la injerencia de la gente aleja al corazón humano de su Señor, le distrae y ocupa en los diversos asuntos mundanales. Por esta razón, Alá por misericordia hacia Sus siervos prescribió el ayuno para eliminar la interferencia de la comida y la bebida y mantener el corazón apartado de las incesantes y variadas pasiones que le impiden acercarse a su Señor. Y también prescribió el I‘tikaf que consiste en consagrarse de corazón a Alá y dedicarse por completo a Su adoración, alejándose temporalmente de los demás asuntos.

 

Definición de ayuno en el derecho islámico

 

El ayuno consiste en abstenerse de toda comida, bebida, relación sexual y demás anuladores del ayuno desde que empieza la primera claridad del alba hasta que se pone el sol, con la intención de acercarse más a Alá.

 

La sabiduría que encierra la prescripción del ayuno

 

El ayuno es una forma de procurar la protección de Alá contra el Infierno a través del cumplimiento de Sus mandatos y el alejamiento de Sus prohibiciones.

 

El ayuno acostumbra al hombre a controlar su ego, ganar entereza, cumplir con sus responsabilidades y tener paciencia ante las dificultades.

 

El ayuno hace que el musulmán comparta el dolor que sienten sus hermanos necesitados. Esto lo lleva a ser más desprendido y caritativo para con los pobres y menesterosos, lográndose así el amor y la fraternidad humana.

 

El ayuno es una purificación del espíritu, pues limpia el alma de las costumbres viciosas y las malas compañías. En el ayuno, también, hay descanso para el aparato digestivo para que recupere su fuerza y eficacia en sus funciones.

 El ayuno del mes de Ramadán es uno de los pilares prácticos del Islam, y fue prescrito por Alá en el año segundo de la Hégira.

El mes de Ramadán es el mejor de los meses. Las diez últimas noches de Ramadán son mejores que las noches de los primeros diez días de Dhu Al-Hiyyah. El día viernes es el mejor día de la semana. El “Día del Sacrificio” (décimo día de Dhu Al-Hiyyah) es el mejor día del año. La “Noche del Destino” (Lailah Al-Qadr) es la mejor noche del año.

 

El veredicto del ayuno del mes de Ramadán en el derecho islámico

 

El ayuno del mes de Ramadán es una obligación para todo musulmán adulto, consciente, en posibilidad de ayunar, residente, hombre o mujer libre de impedimentos como la menstruación o el puerperio. Alá prescribió la obligación del ayuno a nuestra nación como lo hizo con las naciones anteriores: Alá dice: “¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.” (2:183).

 

Virtudes del mes de Ramadán

 

Cuando comienza el mes de Ramadán se abren las puertas del Paraíso, en cada una de sus noches Alá libera a muchas personas del Infierno y una de sus noches, en particular, es mejor que mil meses (Lailah Al-Qadr). Abu Hurairah (Alá se complazca de él) relató que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando llega Ramadán se abren las puertas del Paraíso, se cierran las puertas del infierno y los demonios son encadenados.”[1]

 

Virtudes del ayuno

 Abu Hurairah (Alá se complazca de él) relató que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Todas las obras buenas del ser humano tendrán su recompensa multiplicada de diez hasta setecientas veces. Alá dijo: Excepto el ayuno que se hace por Mí y Yo soy quien lo recompensará, pues el hombre deja sus pasiones y su alimento por Mi causa. El ayunante tiene dos momentos de alegría: uno (en esta vida) cuando desayuna y otro (en la otra vida) cuando se encuentre con su Señor. El mal aliento del ayunante es mejor para Alá que el perfume del almizcle.”[2]

Abu Hurairah (Alá se complazca de él) relató que el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “A quien ayune el mes de Ramadán con fe y devoción se le perdonarán todos sus pecados cometidos.”[3]

 Sahl Ibn Sa‘d (Alá se complazca de él) relató que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “En el Paraíso hay ocho puertas, una se llama Ar-Raiian y sólo entrarán por ella los ayunantes”.[4]  


[1] Al-Bujari 3277. Muslim 1079.

[2] Al-Bujari 1894. Muslim 1151.

[3] Al-Bujari 1901. Muslim 760.

 

[4] Al-Bujari 3257. Muslim 1152.