Dátiles, frutos benditos

El gran valor de los dátiles no solo se basa en sus virtudes nutricionales, sino por ser un componente omnipresente en eventos religiosos o sociales en países del ámbito musulmán, como Marruecos.

 En la nación norteafricana, los oasis de palmeras datileras se concentran esencialmente en las provincias de Tata, Draa, Tafilalet y Figuig, situadas en el sur de la cordillera del Gran Atlas, que cuenta con  cerca de cinco millones de palmeras plantadas sobre una superficie total de 48.000 hectáreas.

Los habitantes de la ciudad de Arfud (suroeste del país) se dan cita todos los años para celebrar la fiesta de la recogida de dátiles, en una zona donde el consumo supera los 15 kilos anuales por habitante.

Las formas de cosecha difieren según la variedad del dátil: los llamados “más nobles” como el mejhul (carnoso, grande y caro) se recogen uno por uno desde lo alto de la palmera, pero en otras variedades de dátiles se cortan los racimos y se sacuden después para que caigan los frutos.

MÚLTIPLES USOS DE LA PALMERA.

Los dátiles constituyen la riqueza de esta zona, muchos agricultores poseen pequeñas parcelas donde cultivan con medios artesanales palmeras, árboles (generalmente olivos) y pequeños cultivos (zanahorias o remolacha) con el objetivo de aprovechar del agua de riego.

La primera cosecha es muy valorada por los habitantes que son capaces de pagar más dinero para conseguir los primeros dátiles recolectados en esta ciudad donde la palmera datilera es considerada un árbol bendito que se le cuida como si fuera un miembro de la familia.

De la palmera se sacan los frutos comestibles y los destinados para el ganado, mientras que los ramos se usan para fabricar productos artesanales o barreras para luchar contra el avance del desierto. 

Por su parte, el tronco del árbol es utilizado como viga en los techos de la zona. 

De los dátiles se hacen productos derivados, como los hilos quirúrgicos y cremas para la piel, y también alimentarios, como la mermelada o los jarabes. Hasta los huesos del fruto, una vez tostados y molidos, sirven como bebida que es conocida localmente como el “café del dátil”.

Los frutos de las palmeras datileras también tienen múltiples virtudes nutricionales: son frutos energéticos ricos en fibras, proteínas, vitaminas y poseen propiedades que facilitan la digestión.

Alimento indispensable durante el mes de ayuno musulmán de Ramadán, el dátil se sirve siempre acompañado con un vaso de leche en la recepción de invitados ilustres o en las fiestas nupciales.

Marruecos produce 100.000 toneladas de dátiles anualmente de las que solo 20.000 toneladas sirven para ser congelados, lo que supone un problema de oferta, esencialmente en los períodos de máximo consumo, como es el mes de Ramadán donde se consumen entre 35.000 y 40.000 toneladas. De hecho, el país exporta 30.000 toneladas anualmente para satisfacer la necesidad nacional.

Bachir Saud, director de la Agencia Nacional para el Desarrollo de las Zonas de Oasis, explica que existen programas para cambiar esta situación mediante planes destinados a modernizar el sector y mejorar las condiciones de almacenamiento y congelación (debido a que el mes de Ramadán en los próximos años no coincidirá con el tiempo de recolección del dátil).

 

Pollo asado con dátiles, almendras y limón confitado

Ingredientes:

12 cucharadas de miel

11 cucharada de comino en grano

11 cucharadita de pimentón

11 cucharadita de tomillo seco

1Aceite de oliva virgen extra

1Sal y pimienta

11 pollo de corral

12 limones confitados (se venden en tiendas de comida árabe; si no, limones normales)

116 cebollitas (o un par de cebollas medianas)

1100 gramos de almendras crudas

16 dientes de ajo

1100 gramos de dátiles

1200 mililitros de caldo de pollo sin sal (si no, agua)

Preparación:

1.-Precalentar el horno a 180 grados.

2.-Mezclar la miel en un bol con el comino, el pimentón, el tomillo, 2 cucharadas de aceite de oliva, pimienta negra y una pizca de sal. Poner el pollo en una fuente de horno y pintarlo bien con la mezcla anterior.

3.-Partir cada limón en cuatro trozos y ponerlos en la fuente pegados al pollo (también se pueden meter dentro del pollo; yo no lo hice porque estaba muy bien atadito). Añadir a la fuente las cebollitas o las cebollas cortadas en gajos, los dátiles, las almendras y los dientes de ajo sin pelar, y mojarlos con el caldo o el agua.

4.-Hornear durante una hora aproximadamente (el tiempo dependerá del tamaño y la clase del pollo; lo mejor es ir probando si se despega bien la carne del hueso), echándole su propia salsa por encima cada 20 minutos y cambiándolo de posición.

5.-Sacar y dejar reposar 10 minutos para que los jugos se redistribuyan (un truco que dicen que va bien para que la pechuga quede jugosa es ponerlo boca abajo, con las patas para arriba... pero confieso que nunca me acuerdo de probarlo).

Galletas de dátil y nuez

Ingredientes:

125 gramos de mantequilla sin sal, suavizada a temperatura ambiente

1/3 de taza de azúcar mascabado, bien compactada

1 cucharadita de esencia de vainilla

¾ de taza de harina leudante

2/3 de taza de harina regular

2 cucharadas de crema entera

2/3 de taza de dátiles sin hueso, finamente picados

¼ de taza de nuez finamente picada

Azúcar morena

Preparación

1.-Forrar las charolas para hornear con papel encerado y precalienta el horno a 160°C.

2.-Utilizar una batidora eléctrica para batir el azúcar, vainilla y mantequilla, hasta que los ingredientes se hayan mezclado.

3.-Cernir juntas ambas harinas en otro tazón. Añadir la mitad de esta harina a la mezcla de mantequilla y revolver con una cuchara de madera.

4.-Agregar la crema y mezcla. Finalmente incorporar el harina restante, dátiles y nueces.

 5.-Mezclar bien con las manos hasta obtener una masa suave. Añadir un poco de leche si te parece demasiado seca.

6.-Formar pequeñas bolas y pásarlas por el azúcar.  Acomodar una por una las charolas y presiona ligeramente con la palma de la mano o el fondo plano de un vaso.

7.-Enfríar en el refrigerador durante 10 minutos. Esto ayuda a que las galletas mantengan su forma al expandirse en el horno.

8.-Hornear de 12 a 15 minutos. Con ayuda de una espátula, checar la parte inferior para verificar de que se hayan dorado ligeramente. Retirar de la charola y coloca en una rejilla para que se enfríen completamente.

 La Fuente: La Venguardia